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LOVELOCK: Gaia puede querer librarse de nosotros



Sus fechas


1919 James Ephraim Lovelock nace en Letchworth (Inglaterra). Allí pasa los primeros años con sus abuelos.
1928 Comienza a acudir a la escuela primaria de Brixton, donde se aficiona a leer libros de ciencia.
1941 Se licencia en química en la universidad de Manchester; siete años después obtiene el doctorado en medicina. 1957 Inventa la primera versión del detector de captura de electrones (ECD).
1965 Concibe la idea de que los seres vivos regulan, con su existencia, la composición de la atmósfera.
1971 Durante un par de años viaja en el buque Shackleton para medir la concentración de CFC (los gases contenidos en la refrigeración y aerosoles) en la atmósfera del hemisferio sur.
1975 Publica en New Scientist el artículo The Quest for Gaia y en 1979 publica su primer libro Gaia, una nueva versión de la vida sobre la Tierra.
2009 Publica The vanishing face of Gaia.

Su pensamiento
Gaia, la creación de Lovelock, es más famosa que él mismo. Sabemos que Gaia es un único sistema, formado por seres vivos y partes no vivas, que se superpone al sistema que pensábamos era la Tierra que conocíamos. Para cualquier espectador alienígena, la Tierra es un planeta eminentemente vivo; los planetas muertos tienen una atmósfera inerte, en equilibrio químico. Mientras, la Tierra tiene una atmósfera químicamente viva, rica en oxígeno.

 En la década de los 60, Lovelock, como asesor científico independiente, asesorando al laboratorio de propulsión a reacción de California, tuvo en uno de sus contactos con ese centro la primera revelación que le condujo al concepto de Gaia, lo que después ha sido el centro de su labor investigadora. Se dio cuenta de que la vida en la Tierra es responsable de la reactividad química de la atmósfera, por lo que, al contrario, un planeta muerto debería caracterizarse por tener una atmósfera inerte. De esas reflexiones interrelacionadas, Lovelock concibió a la Tierra como un “ planeta vivo”, es decir, un superorganismo complejo pero único, como si se tratara de una única célula viva.

 En ese tiempo, Lovelock inventó el detector de captura de electrones (ECD), diseñado para medir trazas mínimas de sustancias químicas en la atmósfera. Sigue siendo el instrumento capaz de detectar una parte de contaminante en cien mil millones de partes de aire. Las mediciones con ECD mostraron que los compuestos artificiales conocidos como CFC, entonces utilizados en refrigeración y aerosoles, en muy pocos años ya se habían difundido en nuestra atmósfera.

La luz solar estaba desintegrando los CFC y liberando cloro, y eso estaba destruyendo la capa de ozono sobre la Antártida, lo que sería conocido como el “agujero de ozono”. Tras prohibirse la utilización de los CFC, la capa de ozono que nos protege de la radiación ultravioleta comenzó a recuperarse.

 Para describir su sorprendente teoría de Gaia, Lovelock explicó cómo los organismos, actuando en su propio interés egoísta, son capaces de mantener un entorno que beneficie a toda la vida de un planeta. En un planeta simulado, ejemplificaba Lovelock, crecen dos tipos de margaritas: las negras que crecen con el frío, y las blancas con el calor. Pero las negras absorben calor y las blancas lo reflejan, de modo que se produce una tendencia constante hacia una temperatura media estable que beneficia a ambas. Esa teoría es la ciencia propia del sistema Tierra en la concepción de Lovelock.

¿Puede la Tierra asimilar indefinidamente las agresiones de los humanos? Lovelock cree que existe la posibilidad de que la Tierra se harte de nosotros y trate de seguir su evolución librándose de unos seres que no ponen freno a sus actividades de desgaste.

 Nuestro único designio es sobrevivir, y para ello estamos dispuestos a adaptarnos. Pero también en la adaptación hay límites que no es posible traspasar, cree Lovelock, algo que ahora no le gusta difundir en público para no ser tachado de catastrofista.

Libros escogidos

 Ages of Gaia (1990) Textstream
 Homenaje a Gaia: La vida de un científico independiente (2005) Laetoli
 La venganza de la Tierra (2008) Planeta
 The vanishing face of Gaia (2009)
 La Tierra se agota (2011) Planeta


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