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El término latino Cura sui denota la actitud de tener cuidado de uno mismo. Hace referencia a la tradición desarrollada en el periodo greco-romano, donde el ser humano se convierte en el centro de la reflexión filosófica. Actualizada en nuestro tiempo como terapia filosófica, permite desarrollar un trabajo de autoconocimiento a través del acompañamiento de un filósofo, con la finalidad de poder abordar las problemáticas relacionadas con nuestros hábitos de vida y con nuestro entorno.
¿Cuándo, por qué y quiénes creasteis el programa de formación Cura sui?
La idea de la formación nació por el éxito del libro La práctica de la Cura sui (ed. Alfar, 2012) y de las demandas para hacer una formación con la que poder poner en práctica esta manera de enfocar la filosofía. El porqué responde a diferentes causas. Primero, rescatar el papel de la filosofía. No podemos recluirnos únicamente en la esfera académica, si es que todavía queda este espacio. Creo que es necesario reivindicar, y hacerlo como un desafío, aprendiendo del proceso, nuestro propio y tradicional espacio en la sociedad.
Por otro lado, ser filósofos también nos coloca con una responsabilidad para con la filosofía. Podemos incidir con una metodología radical, que va a la raíz, sobre las problemáticas cotidianas que a todos nos afectan, y a un nivel más general, sobre nuestra actualidad política (política como lo común, lo que nos afecta y es propio de todos: las res publica, la plaza pública).
Por último, tenemos una responsabilidad para con nosotros mismos. Primero, como personas, queriendo combinar nuestra pasión con nuestra forma de vivir y, segundo, como filósofos. No es tiempo de pedir o solicitar un papel para la filosofía. No nos lo van a dar, hay que cogerlo y ello es un desafío para nuestros propios miedos y los de la sociedad, miedos que, como siempre, conservan el estado de las cosas.
¿En qué consiste el programa?
Por un lado, supone encaminarse por un trabajo de autoconocimiento, es decir, realizar un camino terapéutico (Hadot lo llama un ‘camino espiritual’, en la medida que buscamos encontrar los límites que circunscriben el quiénes somos y transgredirlos/nos). Ello permite adquirir el bagaje experiencial suficiente para luego acompañar a otros.
Por otra parte, la formación incide en la base teórica y la metodología, tanto para la práctica terapéutica como para las diferentes aplicaciones de la filosofía.
¿En qué se diferencia de otros tipos de formaciones en filosofía práctica o aplicada?
En el trabajo práctico y experiencial, lo que a muchos nos faltó de la universidad. La persona que luego va a dedicarse a tratar problemas de angustia, procesos de duelo, ansiedad, etc. necesita haber experimentado cómo él mismo, con sus prejuicios, razones o ideas, los aborda. Además, para que aparezca el verdadero trabajo filosófico, estas estrategias (la identidad, el quiénes somos) deben haberse cuestionado. Por otra parte, es importante aunque solo sea mencionar la actitud, lo corporal, lo emocional, la relación con el otro, el vacío, o la propia idea de filosofía aplicada, es decir, queremos que cada alumno pueda construir la suya, que a través de la formación el alumno pueda adquirir su propio punto de vista, su metodología de trabajo y su forma de intervención. Hay muchas formas de aplicar la filosofía y cada una de ellas esconde su propia concepción e ideología (de la praxis, del ser humano, de la felicidad, etc.). Buscamos que el alumno no solo tome conciencia de las diferencias, sino que pueda él mismo situarse en ellas con voz propia.
¿Si me apunto qué aprendo y cómo lo aprendo?
Como decía, queremos que el alumno pueda integrar, a la vez, la base teórica que permita una tarea con la filosofía y, también, aquellas herramientas de intervención para la práctica, orientada por un lado a la tarea terapéutica, y por otro, a todas aquellas aplicaciones que puedan derivarse de la filosofía. La forma más radical de hacerlo es que el propio grupo de formación tenga naturaleza terapéutica y que, a través de ellos mismos, siendo pacientes-filósofos, puedan encontrar su propia forma de intervención y autoconocimiento.
¿El asesoramiento filosófico y la “cura sui” son la misma cosa? Si no, ¿en qué se diferencian?
Prefiero no referirme a la terapia filosófica como asesoramiento, ya que esta palabra puede acarrear malentendidos. La tarea, enfocada a través de la “cura sui”, no consiste en asesorar o recomendar una lectura para solucionar un problema. La “cura sui” es la reivindicación de la actitud filosófica y, como tal, demanda consciencia, responsabilidad, actitud crítica, cuerpo, proceso, etc.
¿El filósofo es un terapeuta?
El filósofo es un terapeuta, aunque no solo eso. Una de las tareas del filósofo es señalar lo desconocido, marginado, etc. El filósofo puede mostrar la manera de relacionarse con ello, con el vacío, el silencio o el dolor y puede ser terapéutica, en la medida que es un proceso, una metodología o una cura (un ocuparse) de aquello marginado que, como tal, también nos conforma y nos afecta.
¿En qué se diferencia la terapia filosófica de la psicoterapia?
Sin querer menospreciar en absoluto el camino psicoterapéutico, creo que tenemos la herramienta más antigua a mano y radical. No aprovecharla es lastrar nuestra propia capacidad para responsabilizarnos de nuestro contexto personal y social. La terapia filosófica puede aportarnos una mirada más amplia, capaz de criticar a nivel socio-político, que incorpora todo un recorrido histórico (también necesitado de actualización y crítica), dedicada a la búsqueda de la felicidad (y capaz de plantearse qué es la felicidad, la salud o las nociones de alienación o neurosis), o que no se contenta con provocar los ajustes necesarios para mantener una vida operativa (ajustada a los parámetros del capitalismo).
Por otro lado, como terapeutas filósofos, hemos de ser conscientes de la relación de poder entre paciente/cliente y filósofo. Como tales, podemos también cuestionarlo (el método socrático puede ser uno de los paradigmas) haciendo la relación más humana, directa y horizontal y dando mayor importancia a la responsabilización del proceso por parte de la persona (evitando el diagnóstico y el consecuente tratamiento).
¿A quién está dirigida esta formación? ¿Hay que tener una licenciatura o grado en Filosofía? ¿Por qué?
La formación está dirigida a todo aquel que quiera realizar un trabajo de autoconocimiento a través de la filosofía y a todo aquel que quiera trabajar como tal. Aunque lo seguimos valorando, no pedimos que la persona tenga el grado, ya que, si bien lo recomendamos, donde ponemos más importancia es en la actitud filosófica y no tanto en el bagaje intelectual.
¿Para qué caminos profesionales habilita esta formación?
Terapia filosófica, gestión cultural, pedagogía, periodismo de reflexión, trabajo con personas en riesgo de exclusión, empresas, cafés filosóficos, etc. Queremos que la persona que realiza la formación pueda saber del potencial aplicado de la filosofía, de sus diferentes metodologías, y tener la libertad y seguridad para ampliar la herramienta y actitud filosófica.
Muchas personas son muy escépticas con la posibilidad de “vivir de” la filosofía. ¿Vuestra formación aspira a desarrollar profesionales que hagan de la filosofía su principal ocupación remunerada?
No es raro este escepticismo y creo que, como filósofos, tenemos una parte de responsabilidad. Por un lado, la formación universitaria no ofrece una salida más allá de la educación (que muchas veces consiste en aprehender y superar una oposición), y pocas son las formaciones que ofrecen una base teórica-práctica suficientemente profunda. De entrada, el escepticismo inicial nace porque intuimos que no estamos preparados para una tarea de este tipo. Por otra parte, hemos engullido, aunque lo critiquemos, que la filosofía no sirve para nada o solo para hablar de temas que no interesan a nadie.
Entre nosotros también nos criticamos el ganarnos la vida con la filosofía ya sea por el tema del dinero o bien porque creemos que con esta aplicación nos acercamos a la esfera de la autoayuda.
Conviene un debate maduro sobre todos estos temas, muchos de los cuales esconden nuestras propias tendencias y miedos como filósofos. Es más fácil vivir recluidos en torres de marfil. Sin embargo, hay una porción de terreno que nos pertenece y tenemos una responsabilidad histórica para con ello.
¿A qué necesidades sociales actuales responde este perfil profesional?
Sin metarrelatos (Lyotard), el individuo ha quedado aislado ante las grandes preguntas de la vida, ante las afrontas de esta, y de una vida como la actual (precariedad, individualismo, narcisismo, sujeto-consumo, etc.). Por otro lado, la filosofía es arrinconada de manera constante, y los filósofos muchas veces nos dejamos arrastrar con la queja o la resignación. Dicen que estamos en un tiempo de crisis y creo que estamos en uno de los mejores momentos para resquebrajar nuestra propia forma de vivir y habitar nuestro mundo. La filosofía siempre ha estado en este precipicio. Estar en crisis nos facilita tomar conciencia de la precariedad y vulnerabilidad de nuestra propia vida y del sentido que le damos.
¿Quiénes son los profesores? ¿Qué los legitima para impartir esta formación?
Hemos querido ofrecer una amplia gama de posibilidades y visiones del trabajo con la filosofía, tanto a nivel teórico como experiencial. Todas las personas que participan (Mónica Cavallé, José Barrientos, por poner algunos ejemplos) son profesionales dedicados, con pasión, al mundo de la filosofía aplicada, que, o bien desde la universidad, o bien a pie de calle, se dedican de pleno a la filosofía. Diría que, para mí, ha sido fundamental en la elección la combinación de pasión, innovación, creatividad, actitud, rigor, profundidad y capacidad crítica.
Ofrecéis también formación ‘online’. ¿En qué consiste?
De momento, hemos iniciado una formación introductoria a la “cura sui” para aquellas personas que no se puedan desplazar a las formaciones de Barcelona o Madrid. La formación online quiere ser una introducción teórica a la aplicación de la filosofía, de manera que permita tener una contextualización y una base teórica. Entrevista de Ada Galán/Equánima (equanima.org)
Las personas interesadas pueden consultar el libro de La práctica de la cura sui, o bien acercarse a www.curasui.es o a la web de la Associació de Filosofía Pràctica de Catalunya (que avala la formación) www.afpc.cat
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